Símbolos Patrios
La Bandera
La bandera fue concebida por el Padre de la Patria Juan Pablo Duarte, el cual la definió claramente en el juramento de los Trinitarios. Inicialmente trazó una cruz blanca sobre la Bandera Haitiana, la cual está dividida horizontalmente en dos partes iguales con el azul arriba y el rojo abajo; Sucesivamente se transformó en la actual, dividida en cuatro cuartos con los colores dispuestos en ángulos contrapuestos, con el azul en alto a la izquierda y abajo a la derecha, y el rojo en contraposición.

El color azul representa el amplio campo celestial donde ondea la bandera. El color rojo simboliza la sangre derramada por nuestros mártires y héroes en la lucha por la independencia. El color blanco representa la pureza del pueblo dominicano. El escudo en el centro de la bandera.
La primera bandera fue bordada por Concepción Bona y María Trinidad Sánchez y se enarboló por primera vez el 27 de febrero del 1844 en la Puerta del Conde.
La constitución dominicana dice en su artículo 95 que: La bandera nacional se compone de los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles alternados, colocados de tal modo que el azul quede hacia la parte superior del asta, separados por una cruz blanca del ancho de la mitad de la altura de un cuartel y que lleve en el centro el escudo de armas de la República.
El Escudo
El escudo es el emblema que, solo o junto a la bandera, representa el estado libre, independiente y soberano de nuestro país. Desde el inicio de la República figura en los documentos oficiales expedidos en 1844 por la Junta Central Gubernamental, pero es en la primera Constitución dominicana, votada el 6 de noviembre del mismo año, en la ciudad de San Cristóbal, donde por primera vez se da una versión oficial del escudo de armas. Se han registrado unas diecinueve versiones del escudo hasta llegar al actual, establecido durante el gobierno del Doctor Adolfo A. Nouel, en el año 1913 y fue dibujado por Casimiro de Moya.

Nuestra Constitución establece en su artículo 86 que el escudo de armas de la República tendrá los mismos colores de la bandera nacional, dispuestos en igual forma. Llevará en el centro el libro de los Evangelios, abierto, con una cruz encima, surgiendo ambos de entre un trofeo integrado por dos lanzas y cuatro banderas nacionales sin escudos, dispuestas a ambos lados; llevará un ramo de laurel del lado izquierdo (la inmortalidad) y una palma del derecho (la libertad), estará coronado por una cinta azul ultra mar, en la cual se leerá el lema: DIOS, PATRIA Y LIBERTAD, en la base habrá otra cinta de color rojo bermellón (simboliza la gloria) con las palabras: REPÚBLICA DOMINICANA. La forma del escudo nacional será de un cuadrilongo, con los ángulos superiores salientes y los inferiores redondeados, el centro de cuya base terminará en punta, y estará dispuesto en forma tal que si se traza una línea horizontal que una las dos verticales del cuadrilongo de donde comienzan los ángulos inferiores, resulte un cuadrado perfecto.
El Himno Nacional
El Himno Nacional Dominicano fue escrito originalmente en el 1883 por Emilio Prud'Homme (letra) y José Reyes (música).
La primera versión de los versos de Prud'homme fue publicada el 16 de agosto de 1883 en el semanario capitaleño El Eco de la Opinión.
El 17 de agosto de 1883 el himno así compuesto fue estrenado en una velada que celebró la prensa nacional en la Logia Esperanza de Santo Domingo. La composición fue bien recibida por el público y desde entonces comenzó su lento proceso de popularización.
Meses más tarde, se decidió trasladar al país los restos de Juan Pablo Duarte desde Caracas (Venezuela), donde había fallecido en 1876. Para esa ocasión, El Eco de la Opinión sugirió que se recibieran los nobles despojos del patricio dominicano con un aire triunfal, proponiendo al efecto el himno patriótico del maestro J. Reyes. Así, el 27 de febrero de 1884 el canto patriótico de Reyes y Prud'homme fue interpretado a lo largo de todo el trayecto recorrido por la procesión que llevó en andas los restos del Padre de la Patria, partiendo desde el puerto de Santo Domingo hasta la Santa Iglesia Catedral, donde fueron inhumados entonces.
En 1897, el periódico El Teléfono, de la capital, publicó una edición del texto de Prud'homme, corregida por su propio autor. El poeta mismo quiso revisar su obra, considerando que la primera versión adolecía de fallas propias de su inexperiencia juvenil, ya que aunque tenía veintisiete años al momento de escribir su himno, en 1883, se había visto forzado a adquirir tardíamente su formación literaria, debido a su humilde condición social. Esta segunda versión sería la definitiva.
Atendiendo a una iniciativa del diputado Rafael García Martínez, el 30 de abril de 1897 el Congreso Nacional comenzó a analizar los méritos del canto patriótico de Reyes y Prud'homme, con el fin de que esta composición fuera oficializada como himno nacional de los dominicanos, medida que fue adoptada por el cuerpo legislativo en la sesión del 7 de junio del mismo año.
Aunque el presidente Ulises Heureaux no convirtió en ley esa resolución del Congreso, probablemente motivado por su disgusto con la vertical actitud de Emilio Prud'homme frente a su gobierno dictatorial, ello no impidió que el pueblo dominicano mantuviera su preferencia por este himno, que se siguió interpretando en los actos oficiales.
Además, virtualmente se reconocía el carácter oficial de la obra de Reyes al asignársele a éste una pensión del gobierno por haber escrito el Himno Nacional Dominicano y, por otra parte, varios ayuntamientos del país, incluyendo el de la capital, designaron con su nombre y el de Prud'homme sendas calles, por igual razón.
No fue sino hasta el 30 de mayo de 1934 mediante la Ley número 700, se declaró himno oficial de la República el compuesto por el maestro José Reyes con letra del poeta y educador Emilio Prud'homme.
Himno Nacional de la República Dominicana
Quisqueyanos valientes, alcemos
Nuestro canto con viva emoción,
Y del mundo a la faz ostentemos
Nuestro invicto, glorioso pendón.
iSalve! el pueblo que, intrépido y
fuerte.
A la guerra a morir se lanzó,
cuando en bélico reto de muerte
sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si
es esclavo, indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
que templó el heroísmo viril.
Mas Quisqueya la indómita y
brava siempre altiva la frente
alzará;
Que si fuere vil veces esclava
Otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron
de un intruso señor al desdén,
A Las Carreras ! a Beler!..
campos fueron que cubiertos
de gloria se ven.
Que en la cima de heroico
baluarte, de los libres el verbo
encarnó,
Donde el genio de Sánchez
y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo
De esas glorias el brillo empañar,
de la guerra se vio en Capotillo
la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja
De Castilla al soberbio león,
De las playas gloriosas le aleja
donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida
nuestra frente, orgullosos de hoy
más;
Que Quisqueya será destruida pero
sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor
cada pecho do la patria se siente
vivir;
Y es su escudo invencible,
el derecho; y es su lema: ser libre
o morir.
Libertad que aún se yergue serena
La victoria en su carro triunfal, y
el clarín de la guerra aún resuena
pregonando su gloria inmortal.
Libertad! Que los ecos se agiten
mientras llenos de noble ansiedad
nuestros campos de gloria repiten
Libertad ! Libertad ! Libertad!
Letra: Emilio Prud'Homme
Música: José Reyes
Los Padres de la Patria
Los Padres de la Patria, considerados así ya que fueron los primeros en organizar la lucha por la independencia del país en 1844. Estos son Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella.

La Constitución
La Constitución es también un símbolo importante de la patria dominicana, ya que en ella están registradas las leyes del país, y fue oficialmente reconocido el 6 de noviembre de 1844, aunque al paso de los años ha sufrido diversas modificaciones, siendo la última en enero 2010.

